Este relato forma parte la segunda sesión del grupo de trabajo.

Para plantear esta línea de trabajo, se ha tomado el término de carnavalesco en el sentido que lo plantea Mijail Bajtin en La cultura popular en la Edad media y en el Renacimiento, el contexto de François Rebelais, y el término juego tal y como lo enuncia Johan Huizinga en Homo Ludens.

Lo Carnalavesco

No oficialidad del acontecimiento. La segunda vida que parodia las coordenadas impuestas.

Excesivo, no pide nada, no exige. Regalo.

No pertenece al dominio del arte.

Ignora los papeles del actor y el espectador. Asimismo, y por extensión no respeta ninguna forma de jerarquía.

El juego se transforma momentáneamente en la realidad.

Establece el reino utópico de la universalidad, de la libertad, de la igualdad y de la abundancia.

El Juego

En las prácticas sagradas del culto y la ritualidad pueden encontrarse lo lúdico como elemento de centralidad.

La cultura es en sí un juego.

El juego es una actividad libre que escapa de la vida corriente. Es un intermezzo en la vida cotidiana. El juego tiene una función compensatoria de lo que no se puede llevar a cabo en la acción real.

La comunidad expresa su interpretación de la vida y del mundo a través del juego.

El juego pertenece al territorio del exceso. (potlach)

A medida que la cultura se desarrolla el papel del juego queda relegado a una posición secundaria. Según Huizinga, a partir del siglo XIX con el desarrollo de las técnicas de comunicación, publicidad y propaganda, así como con la centralidad de la competencia mercantil, se produce un incremento del sentido agonal de la sociedad en su conjunto, pero este planteamiento ha resultado resulta falso en tanto que existe una finalidad externa al propio juego. De este modo, se puede decir que hemos asistido a una ludificación del mundo en general que elimina los límites entre lo rentable y lo placentero.

En lo que se refiere al arte, son las vinculadas a la inmaterialidad, poesía, música, danza (siendo esta última fronteriza por su limitación material) las que mejor se adaptan a la función lúdica, mientras que en el arte plásticas lo lúdico entiende que es un factor menor. Quizás por este motivo, cuando el arte de vanguardia y parte del arte contemporáneo se han deslizado hacia el terreno de la acción o performance, buscando en el juego una forma de liberación, se han acercado a las primeras.

Modos de producción simbólico popular:

1.- El simulacro de lo lúdico

-Tadashi Kawamata “Cafe Favela” 2013, ART Basel Switzerland.

-Occupy Movement at Documenta 13 and Berlin Biennale Documenta 13, June September, 2012. Kassel, Germany.

-Rirkrit Tiravanija, The Zoo Society, Proyecto Escultura, Munster, 1997

-“¡Hagan juego!”, La noche en blanco 2010. Zuloark, Gran Vía, Gran Obra

2.- Prácticas artísticas fronterizas con lo social

2.1. De carácter ritual

-Hermann Nitsch. El Teatro de las orgías y misterios

-Joseph Beuys, “7000 robles”, realizada para la séptima edición de Documenta en 1982.

-FRANCIS ALYS La procesión moderna, 2002.

-IRWIN – Procesión, Graz, 2008.

-Pepe Espaliu, acción ‘carrying’ San Sebastián, 1992.

2.2. Producción colectiva de deseos

-Park fiction, con la participación del artista Christoph Schaefer, 1995-

-Hirschhorn “Musée precaire Albinet” 2004

3.-Prácticas sociales de carácter popular

-Los Maestros Locos (Jean Rouch, 1955)

-Fallas Antifascistas, Valencia 1937. Organizadas por Renau.

-Reedición Fallas Antifascistas (Kolectivo Foko de Infekzión)

-Elisabeth Lorenzi, Vallekas, Puerto de Mar. Fiesta, identidad de barrio y movimientos sociales, Traficantes de sueños, 2007

-flo6x8: Bankia, pulmones y branquias (bulerías)

-“Procesión del santísimo coño insumiso”