Francisco Ramallo. Presentacion de líneas de investigación

Edición: 2019

En tránsito. Dos puntos de partida

El artista pierde su centralidad y su posición de privilegio, y solo puede aspirar a mostrar el mundo desde una posición oblicua o marginal (la perspectiva de payaso a la que se refiere Robert Filliou). Se plantea una nueva relación entre arte y vida. El hacer del autor ya no consiste en un trabajo aislado, individual, (Isidore Isou y su Tratado de baba y eternidad, Guy Debord, Alberto Greco en su manifiesto arte Vivo-Dito, los encuentros de Pamplona, etc.).

La urbe está dejando de ser un ente estático para convertirse en un espacio complejo, intermedio, de tránsito, debido a la rapidez con la que pasamos o nos instalamos en ella, la visitamos o la abandonamos. La ciudad también salta en el espacio a la vez que nos coreografía. Al mismo tiempo surgen espacios ambiguos, que se mueven entre dos categorías, público-privados, exteriores-interiores, urbanos-periurbanos, no lugares. Nos hemos acostumbrado a hablar de ciudad líquida, de territorio periurbano, de urbanismo difuso. Se trata de espacios que ya han empezado a ser aprovechados por grupos como Stalker, que han sabido registrarlos, analizarlos y experimentarlos, para ofrecernos una nueva espacialidad urbana que, como dice Careri: “se desarrolla mediante una dinámica que resulta difícil de programar debido a la gran cantidad de variables en juego: un proceso en el que participan las acciones interrelacionadas de distintas fuerzas locales, a menudo en contraste entre ellas, además de la acción planificadora de una inteligencia centralizada”.