Relato de “Butler, yo soy wapa?”: Feminismo academicista versus mamarrachismo

Entendemos nuestras performances artísticas como una fuerte herramienta política y personal de reivindicación y comunicación.

Entendemos nuestra amistad postpotorra y mamarracha (o marichocha folclórica) como un espacio de cuidados, afectos y complicidades. Un espacio de seguridad donde lo personal es político y lo político se vuelve personal.

En el contexto actual en el que el capitalismo individualizante es cada vez más hostil y aterrador, nos sentimos excesivas, desbordadas, como un cuerpo que estalla -y, por tanto, mancha-. Esta mancha es muestra de unos ojos que nos miran y nos hablan de histeria, de un mundo cada vez más grosero. Es aquí, en esta idea de desbordamiento de -y desde- nuestros cuerpos, donde surge el hilo desde donde tirar para mirarnos entre nosotras.

Actividad a cargo de Victoria de Gracia + Las Postpotorras.

Traer a Las Postpotorras al grupo de investigación parte del hecho de haber compartido la experiencia académica en el Máster de Análisis sociocultural del conocimiento y la comunicación, que desembocó en una amistad que trasciende el propio máster para explorar cómo el hecho de entrar en la academia nos reconfigura al encontrarnos en espacios fuertemente regulados que nos provocan en muchos casos extrañamiento e incomodidad al vernos obligadas a plegarnos antes sus normas.

Especialmente en los estudios de género que inevitablemente se ven condicionados por la experiencia y la propia corporalidad de las personas que los desarrollan, las fricciones se vuelven más evidentes cuando el hacer académico pasa por producir teoría sobre la propia experiencia atravesada en muchos casos por desigualdades que se traducen en la implicación en el activismo.

Precisamente en este sentido, Las Postpotorras producen su vídeo “Butler, yo soy wapa?” en el que se evidencia el extrañamiento que se produce al estar involucradas en ambos ámbitos y la obligación de transitar continuamente entre ellos. La propuesta visual que presentaron en la sesión del día 3 de octubre de 2018, seguida por el debate posterior con los integrantes del grupo de investigación, tiene que ver con los lenguajes y marcos que operan en cada uno de los ámbitos, el académico y el que ellas describen como “activista mamarracho”, en el que utilizan vestimentas y accesorios que recogen elementos del folclore en contraposición a la formalidad y seriedad de la academia.

Su implicación en los feminismos y el activismo LGTBIQ las coloca en una posición de crítica hacia la producción teórica de los estudios de género, en la que ellas mismas están inmersas, poniendo en cuestión a la institución universidad y su necesidad de revisión en muchos aspectos, tales como la conexión con la realidad social, especialmente en el ámbito de las ciencias sociales.

En palabras de las Postpotorras:

Entendemos nuestras performances artísticas como una fuerte herramienta política y personal de reivindicación y comunicación. Entendemos nuestra amistad postpotorra y mamarracha (o marichocha folclórica) como un espacio de cuidados, afectos y complicidades. Un espacio de seguridad donde lo personal es político y lo político se vuelve personal.

En el contexto actual en el que el capitalismo individualizante es cada vez más hostil y aterrador, nos sentimos excesivas, desbordadas, como un cuerpo que estalla -y, por tanto, mancha-. Esta mancha es muestra de unos ojos que nos miran y nos hablan de histeria, de un mundo cada vez más grosero. Es aquí, en esta idea de desbordamiento de -y desde- nuestros cuerpos, donde surge el hilo desde donde tirar para mirarnos entre nosotras.