Relato de la Performance sonora Cuarto de Invitados

Edición

2018

PRUEBA DE GUIÓN Nº1

Queridas seleccionadas,

Vamos a comenzar el encuentro. Hemos tardado un poco porque queríamos preparar algo especial. Algo que estuviera a la altura de las presentaciones que nos regalasteis hace unos meses.

Debéis saber que este viaje que comienza ahora para vosotras,  lleva tiempo planeándose.

Para nosotras comenzó cuando confeccionamos los paquetes que os enviamos. O quizás antes; cuando pensábamos juntas que haceros, donde llevaros o que deciros. Cuando todo esto no era más que una mera ocurrencia que nacía de un impulso.

¡Un “impulso”!

Me ha gustado como ha sonado. Dicho así “¡Impulso!”, con tanto aplomo, seguridad y felicidad. Me gustaría, en este mismo audio, que la palabra sonara tersa como un latigazo y comenzará a expandirse con potencia más allá de esta furgoneta. Que la palabra, nos invitará a huir con ella muy lejos del duro hueso de la realidad cultural que envuelve la actividad artística. Una realidad desbordada  por infinitas burocracias digitales que nos chupan la sangre. Huir muy lejos de todos esos dossieres, de los recibos acumulados, de las evaluaciones, los informes, y las memorias de lenguaje extraño que intentan capturar lo inefable. También huir de aquellos bellísimos desgloses económicos que nos obligan a justificar lo que, en un principio, no apela a medida alguna.

Frente a tanta estadística que engulle la posibilidad de crear desde la intimidad, me gustaría pensar que hemos propuesto este encuentro para volver a recuperar cierto entusiasmo libre de hipotecas, aquel que acarrea una felicidad solvente, sin cargas, libre de principios rectores. Un momento de desaforada plenitud creativa. Quizá volver a tocarnos, a encantarnos con algo, a recuperar la intensidad que despierta un momento de suma fragilidad.

Me viene enseguida a la memoria una reflexión de Michi Panero y la fragilidad que siempre nos despierta la primavera y las flores de un día. Vuelvo la mirada a la pantalla, tecleo y lo escucho.

Poner Audio:

También he de deciros que “oficialmente” –hago comillas con las manos-  aquí, en esta furgoneta, está empezando Puerta abierta Vol.II: Más allá del límite. Así que pónganse cómodas y traten de disfrutar porque aún nos queda un rato de viaje. Tened paciencia con los antifaces y abandonados a la incertidumbre y a la caricia de un “no saber” hacia dónde se va. Es parte del juego.

Por ahora no hemos entrado en materia. Tan solo estamos leyendo.

Por cierto, esperamos que no se os hayan olvidado las navajas. Como os decíamos en la nota, las necesitaremos más adelante.

Bolero 1 – Sabor a mi

Hagamos aquí una interrupción. Es el momento justo. Para empezar, y aunque no sea el tema directo de este texto, si parece que la noción de “artificio” –hago comillas con las manos de nuevo- se ha colado desde el primer momento de la Convocatoria. Artificio -decíamos-, en el sentido más pirotécnico del término. Artificio como fuego artificial o como chispa que enciende un fósforo. Artificio como recurso de la ficción o como estallido. Como detonante de un acontecimiento colectivo o individual.

A lo largo de la historia no han faltado intenciones de cambio y si decimos “intenciones” es porque gran parte se quedó en eso. Meras tentativas. Alguien dijo una vez que la intención es lo que cuenta. Pero bueno… igual podríamos decir que la simple intención va más allá de la intención. Es un gesto que se desliza y contamina abriendo nuevos posibles.

“El accidente jamás es un accidente”.

Podríamos hablar de Mateo Morral que, después de intentar sin éxito un atentado contra el rey Alfonso XIII en París en el año 1905, viaja a Madrid un año más tarde con el mismo propósito: atentar contra el rey. El artefacto escogido para la ocasión era una de las por entonces típicas bombas de fabricación casera conocidas como bomba Orsini. ¿Sabíais que el propio Mateo Morral había escrito una «descripción minuciosa de cómo debe fabricarse un explosivo» en un libro titulado Pensamiento revolucionario?

Fue el 31 de mayo de 1906. Día de la boda real. Cuando la comitiva se dirigía de vuelta de la iglesia de los Jerónimos al Palacio Real de Madrid. Morral esperaba su paso desde el balcón de la pensión en la que se hospedaba, ubicada en el tercer piso del número 88 (actualmente 84) de la calle Mayor. A las 13h 55′, cuando la carroza real pasaba bajo él, arrojó la bomba oculta en un ramo de flores. El ramo con la bomba tropezó en su caída con el tendido del tranvía y se desvió hacia la multitud que estaba observando la comitiva. Los reyes salieron ilesos pero murieron 25 personas entre militares y civiles. Más de cien resultaron heridas.

También había Otro artefacto, que no llegó a estallar, se encontró al otro lado de la calle, en Capitanía.

También he de deciros que no utilizamos la palabra “artefacto” gratuitamente. Aquí las palabras son muy importantes. No es para menos, si tenemos en cuenta que en este audio, tan solo soy puro texto. Palabras. Artefacto proviene del latín artefactum que significa “hecho con arte”. Como decía, el accidente jamás es un accidente. Y un bolero siempre será un bolero.

Bolero 2 – Te quedaras

Volviendo a 1906. Días antes se había visto a Mateo junto con otra persona que no fue identificada, tallando con una navaja un mensaje amenazante en un árbol del parque del Retiro:

Ejecutado será Alfonso XIII el día de su enlace – Un irredento – Dinamita.

Este atentado que tenía como fin acabar con la monarquía, influyó directamente a Manuel Pardiñas que seis años más tarde acabó pegando tres tiros al presidente del Consejo de Ministros y líder del Partido Liberal José Canalejas. Ocurrió mientras, este, miraba, con un dedo en los labios, a la misma literatura expuesta en un escaparate de la librería San Martín, a escasos pasos de la esquina de la Puerta del Sol (actual número 6) con la calle Carretas. En pleno centro de Madrid. El agresor, Manuel Pardiñas, un anarquista,​ realizó tres disparos; sólo el tercero alcanzó a Canalejas, que falleció de manera prácticamente instantánea tras perforar la bala su cráneo.​ Instantes después fue reducido por un policía a golpes de porra y al sentirse acorralado se suicidó disparándose dos disparos con la misma pistola del atentado. Canalejas murió antes de llegar a la sede del Ministerio de la Gobernación donde fue trasladado. Este atentado sería la mecha que llevó directamente a la crisis de la restauración, etapa final del periodo constitucional del reinado de Alfonso XIII en España. Convirtiendo así las intenciones o los fracasos en derivas.

Como las derivas que tomó el bolero que llegó de España y se transformó en la Isla de Cuba para viajar a la península de Yucatán y conquistar a través de las interpretaciones de Guty Cárdenas a todo México y más tarde al mundo entero.

Bolero 3 – ojos tristes

tal día como hoy, hace 56 años en un monte cercano al Palacio de Aiete en Donosti. Los anarquistas Ángel Aransáez y Octavio Alberola detonaron los explosivos que con ayuda de ETA habían transportado desde Francia y que estaba destinados a cambiar el curso de la historia. El comando debía accionar la bomba a distancia al paso del Generalísimo por el punto clave. Las pilas duraban siete días. Nadie sabía cuándo llegaría Franco y los días pasaban, finalmente tuvieron que detonarlas debido al peligro que representaba dejarlas allí. Era 19 de agosto de 1962, Franco llegó al día siguiente a Donosti y la historia siguió su curso. hasta que el 20 de diciembre, en la calle Claudio Coello  de 1973 ETA asesina a Carrero Blanco, entonces presidente del gobierno de España durante la dictadura franquista, en la operación conocida por su nombre en clave «Operación Ogro».

El asesinato provocó un hondo impacto en la sociedad española de la época, ya que suponía el mayor ataque contra el régimen franquista desde el final de la Guerra Civil Española en 1939. La muerte del presidente aquella mañana eliminó la posible prolongación del régimen que Franco, que  había organizado para sustituirle. Carrero iba a continuar como Jefe del Gobierno y el Príncipe Juan Carlos, que había sido designado heredero en 1969, iba a convertirse en Jefe del Estado después de la muerte o incapacidad de Franco. Sin embargo, este acontecimiento desplazó ligeramente la línea de horizonte hacia la que se dirigía España. Y aunque la leyenda cuenta que mucha gente brindo por el asesinato y que se agotaron las reservas de champán en las tiendas parece ser que no todo fueron celebraciones… Pero bueno, esto es como el oeste y aquí cuando la leyenda supera la realidad, se imprime la leyenda.

Bolero 4 – Contigo aprendí

El grupo de tres etarras que perpetró el atentado se autodenominó comando Txikia por el nombre de un dirigente de ETA muerto a tiros por la policía. El comando lo integraban Jesús Zugarramurdi, Kiskur, José Miguel Beñarán, Argala, y Javier Larreategi, Atxulo.

El entierro fue la tarde del 21 de diciembre y en él se vio a Franco llorar en público por primera vez.

Me quedo un rato indecisa. Inquieta. En esta dimensión literaria en la que me encuentro acudo a wikipedia y leo:

“La planificación y ejecución del atentado fue relatada por sus propios perpetradores en un libro publicado en Hendaya al año siguiente con el título Operación Ogro. Cómo y por qué ejecutamos a Carrero Blanco. En realidad el libro fue escrito por Eva Forest, que ayudó al comando a realizar el atentado y a escapar, y que lo llenó de pistas falsas —como que el comando había huido por Portugal— para proteger a sus autores, que colaboraron con ella en su redacción en Ciboure (Francia). Fue ella quien se inventó el nombre del supuesto autor del libro Julen Aguirre y el de todo el operativo: Operación Ogro.”

Parece que hay un frágil hilo que une la literatura y este último atentado. Quizá todos ellos ya que, al parecer, el libro Crimen y Castigo de Dostoievsky ha sido el libro bomba más usado debido a su tamaño y, por supuesto, a su contenido. ¿El fin Justifica los medios?

Eva Forest intentó reescribir el atentado y crear una realidad a partir de la ficción narrativa llena de pistas falsas. Un ejercicio literario que transita límites muy borgianos. Es decir, una literatura donde La ficción antecede a la realidad. Algo que, como vemos a diario en los medios, es dogma irrefutable de la politica contemporanea. Aun así, el artificio de Eva Forest fue desvelado. Después de todo, ella sería buena conocedora de que quien escribe con sentido del riesgo anda sobre un hilo muy fino y además de andar sobre él, tiene que tejerse un hilo propio bajo sus pies.

Todos los artefactos, los gestos o las acciones, todos los artificios eran a una serie muy extraña de equilibrios y fuerzas que tenían algo que ver con  la metáfora literaria. Pienso, que cada momento suspendido, como al que nos está transportando la furgoneta, lleva consigo la posibilidad de caída. Cada libro, cada viaje y también cada investigación artística, debería tener la posibilidad de fracaso.

El bolero por ejemplo, basa una buena parte de su encanto en la capacidad de retratar poéticamente las mil y una formas del fracaso, en este caso amoroso. Ofreciendo este siempre otros posibles desde los que deslizarse a la pista de baile, como por ejemplo, él quizás.

Bolero 5 – Quizas, quizas, quizas.

Y quizá Podría existir una extraña conexión histórica. Se me ocurre, así de repente, entre el atentado de Carrero Blanco como crucifixión del franquismo, el libro “Operación Ogro. Cómo y por qué ejecutamos a Carrero Blanco” y la llegada de Max Aub a España después de 30 años de exilio.

Porque lo de Max Aub no fue una vuelta, sino una venida: a España, en agosto de 1969 aterriza en Barcelona, con unos cuadernos en blanco, con una grabadora y con una super 8. La intención: ver si coincidían los límites de la España que había dejado al partir al exilio con la que se le presentaba ante sus ojos 30 años después. El resultado de aquella dolorosa confrontación fue La gallina ciega, su «diario español». Un libro inesperado ya que en un principio  el régimen de Franco le había concedido permiso de una estancia de unos breves sesenta días con la excusa de investigar y escribir un libro sobre Luis Buñuel. ¿Para que? Quizás esa sea la cuestión menos importante ahora. Lo que quiero decir es que los hechos y su verdad parecen encadenados a quienes lo cuentan. La Gallina ciega fue un diario deslumbrante que penetraba hasta el fondo en las grietas narrativas del régimen; un régimen que se había colado en los más diminutos poros, en la forma de las palabras, e incluso en la forma de percibir el espacio de la más nimia realidad. Aub anotó en sus cuaderno de viejas tapas cuarteadas que el régimen había moldeado algo, había transformado los modos de sentir de toda una nación. La intervención ambiental del franquismo había logrado algo que, en la mente de Aub, se impone como principio: la transformación radical de las formas de sentir, de decir, de hacer.

Esta intervención había logrado generar (más allá que cualquier otra cosa) una nueva expectativa en torno a lo posible, que es, a su vez, la instauración de los límites de lo decible. Lo posible era adaptarse al recinto dado, no moverse, gestionar cada uno su lugar. El franquismo se había convertido en cultura. En franquismo como monopolio del sentido común. Un sentido común que actúa como hechizo de una trama invisible que permea involuntariamente dentro de nuestros cuerpos. Lo que exponía La Gallina ciega era la habilidad del poder para generar una trama, esto es, una fábula, una narración que progresivamente invade los recintos vitales de cada sujeto. No es nada nuevo esto. Se trata de una gran ficción que tomamos como un sistema mundo inmutable pero que es puro texto que leemos sin darnos cuenta, es un texto invisible. Como dije anteriormente. Tan solo es una narración. Todo Palabras.

Hagamos otro salto. No muy largo. Ya estamos acabando y pronto llegaremos a nuestro destino. Me gustaría resaltar el concepto de familia que esa narración del régimen impuso. El significado familia en la dictadura franquista era una de esas palabras “rodillo” que se utilizaban para justificar el consenso. Un significado que aún reverbera con fuerza en asociaciones cristianas como “hazte oír” o “manos limpias”. Durante el período franquista, el régimen pretendió proteger y resaltar los valores familiares, tradicionales y religiosos. El Estado y la Iglesia católica compartían un fin: controlar la estructura familiar y social, para ello se ejecutaron una serie de medidas: el divorcio fue derogado, se penalizaron los anticonceptivos, se obstaculiza el trabajo de la mujer y se fomentaron las familias numerosas. No obstante, con el desarrollo económico de los años sesenta, se producirían una serie de acontecimientos que transformarían el núcleo familiar y el entorno socio-polítco. La familia nuclear es la unidad base en la sociedad del consenso. La familia nuclear, con sus «miserias edípicas». La familia considerada por la dictadura la célula base de la sociedad tenía la obligación de someter a sus integrantes a un control disciplinario.

Después de haberme dicho esto me pregunto si Podríamos des-hegemonizar esa noción de familia tan poco atractiva para nosotras. ¿Des-hegemonizarla en esta misma furgoneta? ¿Podríamos desheredar su carga histórica y separar el significado del significante? ¿separarlo mediante un artefacto bomba? Para que estalle por los aires. Acometer nuestro magnicidio particular en el significado de familia y en todas las categorías que beben del régimen que arrastra toda la cultura de la transición.. Es aquí donde los atentados tienen gran interés. En las propias palabras.

Me gustaría que nuestra familia de artificieras tuviera cierta autonomía. Me gustaría que en esta misma furgoneta  conspiremos. Que seamos esa clase de personas que parecen entenderse sin hablar. Como calladas rebeliones que a cada momento tienen lugar en el mundo sin que sean percibidas, grupos que se forman al azar, súbitas reuniones  en mitad del bosque o en la antesala oscura de un cine mudo. Un grupo familiar que un día podría sublevarse con furia inédita y dinamitar todo por los aires.

En esta tentativa tan revolucionaria como literaria, podríamos acercarnos también al significado que tuvo en Sicilia, en algún un momento concreto de la historia, la noción de familia. La familia como comunidad de personas que se unen para fortalecer los vínculos y protegerse del poder explotador. Vincularla con La conducta delictiva, como una mafia que se revela como la única manera de obtener privilegios en una sociedad donde el poder solo se encuentra reservado a las autoridades políticas. La máquina de guerra en la que estaban pensando Felix y Deleuze. Una familia mafiosa que desarrolla  medios eficaces de subsistencia para resistir. Una mafia que se nos revela como la posibilidad más efectiva para lograr la resistencia esbozando una forma de poder alterno.

O quizás Una banda. LA BANDA primitiva de cazadores/recolectores. Si la familia que proponía la cultura franquista tenía su origen en la escasez y la miseria, la familia como banda primitiva y mafiosa que queremos proponeros se origina en la abundancia, en su pródigidad. La familia como banda es abierta, no a todos, por supuesto, pero sí al grupo de afinidad. Al grupo de iniciados que se comprometen. La banda no es parte de ninguna jerarquía superior, sino parte de un modelo horizontal de relaciones, lazos de sangre extendidos, contratos y alianzas, afinidades espirituales, que se despliegan sobre un paisaje montañoso.

Una banda de maleantes, de terroristas simbólicos que atentan contra el régimen de la representación que se dirige al monte.

Respiremos.

Respiremos el aroma a inmensidad que desprenden los pinares. El monte como espacio potencialmente autónomo cuya cartografía nos ofrece la posibilidad de escapar, o más bien de escabullirnos. practicar la invisibilidad como arte marcial, el sabotaje como forma de lucha o la huida como modo de supervivencia. Seamos como los maquis, como los malandrines, las ardillas…

Movámonos más en el plano de la táctica que en el de la estrategia, como el Maquis desarrollemos otros modos de hacer; otros mecanismos de supervivencia acordes con el paisaje en el que nos desenvolvemos.

Acudamos pues a una revolución silenciosa, nocturna, primitiva, invisible, artificiosa en su clandestinidad.

Signifique esto lo que signifique.

Hemos llegado al final del trayecto.

Por favor, permanezcan con el antifaz hasta que les indiquemos lo contrario.

Pueden quitarse los cascos.

Bienvenidos a una emancipación emancipada de la propia revolución. Bienvenidos al atentado de una nación.

Seamos; como los maquis.

Me viene otra asociación interesante. Junto con el paisaje, los libros bomba, las navajas plateadas, las sublevaciones silenciosas, las guerrilla, su lucha y su resistencia,

Con esta serie de operaciones casi de prestidigitadores que aparecen y desaparecen sin apenas dejar rastro que seguir, los maquis o los del monte huyeron a las montañas movidos por una voluntad de subsistencia. Acudir al monte en busca de un éxodo emancipatorio, una alternativa, un lugar otro desde desde el cual cambiar el texto de sus vidas.