Relato: Definición de las aéreas de investigación.

Edición

2019

Hemos estado durante cinco semanas hablando de nuestro trabajo. Individuos que proponen durante unos minutos de conversación sus intereses, trabajos o cosas importantes. Así, todo junto. Somos personas diversas, con ideas, recorridos y vivencias diversas. Esto nos construye como lo que somos. El interés por la práctica artística y no tanto por el arte. Quizá el propio arte haya perdido sus barreras. Nos encontramos en un espacio nuevo. Una dinámica sencilla. Definir nuestro trabajo con palabras. Conceptos se entremezclan con unos post-it escritos con rotuladores y bolígrafos diversos. Comenzamos a clasificar, agrupar y generar constelaciones. Los conceptos y las ideas. Agrupados. Ensayar comunidad desde procesos vivos de asociación. Implementar los cuerpos. Generar espacios de diálogo concretos. Comunicar, aprender y cuestionar. Este es el sentido.

Podríamos haberlo hecho de cualquier manera, pero lo hicimos así. Toda la reunión de palabras que habíamos dejado escapar de nuestras bocas las cuatro últimas semanas fueron impresas. Sociedad, territorio, religión, gente, trabajo, identidad, tropismo. Luego cinta adhesiva y una pared: todo aquello había que ordenarlo. Cuatro líneas de investigación esclarecieron el paisaje, ¡por fin aquello tenía cuerpo! También rotuladores con los que escribir nuestros nombres. Nombres y temas que tres días después fueron a estrechar lazos a Cercedilla.