Relato del encuentrocon Pedro G. Romero

Edición

2018

Actividad relacionada:

Encuentro con el artista Pedro G. Romero. Actualmente trabaja en dos grandes aparatos, el Archivo F.X. y la Máquina P.H. Participa en unia arteypensamiento y en la PRPC (Plataforma de Reflexión de Políticas Culturales) en Sevilla. En esta sesión bajo la denominación de Máquinas de trovar, tratará los siguientes asuntos: A partir del texto del título, escrito por Antonio Machado y Juan de Mairena, se repasan algunos de los proyectos en que anda implicado el autor (Archivo F.X.; Máquina Ph.; pie flamenco; etc.).

Antes, el autor confiesa como este escrito le deslumbró, seguramente le cegó, hasta el punto de condicionar unas prácticas artísticas que superan antagonismos estériles: el gesto individual y la comunidad inconfesable tienen la misma coreografía.

Más allá de ideas cooperativas se pone el dedo en la potencia de los contextos y las tramas de relación entre los artistas y su hábitat comunitario apuntándose una cierta arqueología de sus prácticas.

Finalmente, de manera breve, se esbozan ciertas genealogías de la clase de productores que se corresponde con las artes visuales, las formas de vida bohemias estandarizadas por el capitalismo avanzado y las potencias emancipadoras que también se generan.

máquina de trovar, maneras de hacer: flamenco, poesía y cultura popular

La presentación de Pedro G. Romero (Aracena, 1964), artista y especialista en flamenco y cultura popular de Andalucía, comienza haciendo alusión a las Coplas Mecánicas y la Máquina de Trovar, escritas por Jorge Meneses y Juan de Mairena, heterónimos utilizados por Antonio Machado.

Estos heterónimos creados por el poeta son para Machado los vehículos para crear alejadas de su producción más frecuenta, tratar diversos temas, adoptar diferentes estilos poéticos. Se trata de sujetos en ocasiones, definidos desde posiciones contradictorias a las del propio autor, de las que se desprende la disolución de la autoría en la creación y que se convierten casi en entidades autónomas, dotadas de características y discursos propios. Machado, recoge así la influencia de otros autores que multiplicaron su identidad, como Pessoa, que creó más de 300 heterónimos.

La categorización de los diversos géneros poéticos que se desprendieron de las Vanguardias, y sus diferencias entre países a la hora de clasificar los distintos movimientos, crearon un espacio en el Antonio Machado transitaba de un movimiento a otro gracias a la creación de estos “alter egos” que le sirvieron para explorar las diversas corrientes vanguardistas, así como para ahondar en temas alejados de la obra firmada bajo su nombre.

Las categorías creadas para clasificar a las obras y a los creadores, en muchas ocasiones se convierten en límites establecidos de manera casi accidental e incluso son fijadas una vez los movimientos artísticos ya se han producido, como ocurrió con el Barroco, que, en su momento, fue entendido como una mera continuación del Renacimiento, hasta que se le dio el nombre que ahora tiene y se acotaron su duración y características.

Volviendo a Juan de Mairena, Machado lo describe como un profesor de retórica, que da clases en diversos colegios de Andalucía. Mediante este personaje, Machado explora en las formas de hacer de la poesía y las artes, pero también se servirá de él para recoger los ecos de la cultura popular o expresar sus posiciones políticas durante la guerra, mediante los artículos firmados con este nombre que se publicarían en La Vanguardia. Algunos de ellos denunciando las prácticas de los fascistas en Las Checas, centros de tortura psicológica instaurados por el bando nacional.

El texto Máquina de Trovar, cuenta la historia de Jorge Meneses que, siendo alumno de Juan de Mairena, inventa una máquina que se encargará de escribir poesía, mientras ésta se recupere de la profunda crisis en la que se encuentra y nazca una “nueva sentimentalidad” que le devuelva la calidad y relevancia perdidas.

Máquina de Trovar es también una parodia del texto de Tristan Tzara “Cómo hacer un poema dadaísta”, así como del Futurismo y demás vanguardias.

Machado explora a través de él su relación con su gran referente, Mallarmé, representante de la culminación y de la superación del Simbolismo francés. El poeta andaluz, expresa así su decepción con el poema simbolista “Tira de dados” y su giro como texto que abre el espacio a las vanguardias. Después de este desencuentro con su referente, Machado se vuelve hacia la cultura popular y escribe “Campos de Castilla”.

El funcionamiento de la Máquina de Trovar, una reminiscencia de la máquina descrita en “la República” de Platón, intenta solventar esa crisis. La máquina une Modernismo y casticismo, conectando ambas formas de creación, estableciendo paralelismos entre la creación poética y la cultura popular del flamenco.

Antonio Machado padre que, bajo el heterónimo Demófilo, publicó con Santiago Montoto, la antología del cante flamenco de Manuel de Balmaseda, cuyas letras renovaron el cante, ya da cuenta del funcionamiento maquinal de la producción de letras en este arte. Balmaseda trabajaba en el ferrocarril, para muchos autores ligado al origen del flamenco, y era analfabeto.

El autor explora las áreas del terror y la retórica como productoras de sentido, siendo el terror definido como la presentación de una idea como dada de manera natural, como una piedra en el camino. La retórica es utilizada por el poeta, que se sirve de “tropos”, distintas herramientas con las que expresar la misma idea.

El flamenco, como forma de expresión asentada en el terror, es una de las primeras expresiones de la cultura popular que se convierte en universal, seguidas por el flamenco y el jazz.

Volviendo a Mallarmé, Pedro G. Romero expone que el poema “Tira de dados” se escribe en el contexto de la obra de Wagner: la obra de arte total. Wagner presentaba propuestas estéticas en sus óperas que pretendían presentar un universo, un mundo absoluto o cosmovisión, siguiendo el ejemplo del cristianismo. El impacto de la obra de Wagner en la literatura francesa queda patente en las creaciones de figuras como la de Baudelaire, o el propio Mallarmé.

El artista, siguiendo la forma de operar de Wagner, muy relacionada con el advenimiento de la revolución industrial, ya no se limita a la creación como anteriormente se entendía, sino que busca crear ese espacio envolvente en el que la pieza produce una atmósfera que brinda una experiencia completa. Estas corrientes artísticas funcionan como teosofías, marcos de sentido que proponen respuestas globales como experiencias absolutas del mundo. En su poema, Mallarmé describe el naufragio de estas formas de creación, su poema “Tira de dados”, es la recolección de las piezas rescatadas del naufragio de estas artes.

Wagner comienza a desarrollar sus construcciones estéticas con la influencia de Nietzsche, pensador que en sus últimos días critica la forma de crear del músico y dramaturgo, contraponiendo sus creaciones a las “fugas” desarrolladas por poetas como Rimbaud, que en sus obras busca la evasión de la realidad más que sumergirse en un universo estético. Nietzsche enfrenta la obra de Wagner con el uso de las músicas africanas en las que engloba al flamenco, tomando como ejemplo la ópera “Carmen” de George Bizet o la zarzuela “La Gran Vía de Chueca” y su “Jota de la rata”, afirmando que ni siquiera Rossini es capaz de crear músicas tan auténticas.

Las letras de las canciones populares recogidas en “Máquina de Trovar” pertenecen al Cancionero de Alosno, municipio minero de Huelva, famoso por sus fandangos y cantidad de letras de cante flamenco que se originaron allí.

Alosno es el nombre que se le da a la planta con la que se produce la absenta, sustancia que muchos de los poetas simbolistas franceses como Rimbaud y Verlaine, tomaban para alcanzar el estado de consciencia bajo el que crearon sus “fugas poéticas”.

La letra del poema que escriben las personas que se unen para utilizar la Máquina de Tovar, dice:

Un hombre no es un hombre hasta que no escucha su nombre de los labios de una mujer.

La multiplicidad de creadores, ideas y fuentes cuestionan la figura del autor, presentado una identidad del autor fracturada, idea que puede aplicarse a las construcciones de las identidades nacionales que se dieron en Europa en el siglo XIX y que delimitaron las naciones actuales basándose en rasgos culturales comunes, en muchos casos, de manera artificial y excluyente.

El flamenco, como describe Giorgio Agamben en su libro “Las lenguas y los pueblos”, fue en el pasado algo propio de los grupos sociales que se situaban en los márgenes, como las comunidades gitanas, en las sociedades de España, Rusia, Francia o Hungría. Sin embargo, se convierte en un elemento clave que dota de sentido a la formación de la identidad nacional en el caso de España. La marginalidad se convierte en generadora de significados para la sociedad hegemónica en los procesos de identificación.

El flamenco se “profesionaliza” y pasa por el filtro de la institución, que lo ensalza como un patrimonio inmaterial propio de un espacio físico limitado, tal y como lo proclamó Andalucía cuando lo instauró como cultura propia y exclusiva de su territorio. Como música compleja, de tempo terciario, que lo diferencia de las estructuras binarias de otras músicas populares como el rock, el blues o el pop, su transmisión, conservando todas sus particularidades y “pureza”, no hubiera sido posible sin la intervención institucional.

De manera que la construcción romántica de un arte que se transmite boca a boca, entre las familias y de generación en generación como expresión de un sentimiento popular, queda, de acuerdo con Pedro G. Romero, desmantelada, como afirma Agustín García Calvo: “Nadie canta flamenco en la ducha”.

En el turno de preguntas se trataron temas como la influencia del flamenco y la música popular en las músicas comerciales, como la que ejercen las composiciones del Carnaval de Cádiz en la música pop española.

Pedro G. Romero también habló de la bohemia cultural inspirada en la vida de los gitanos, y que toma su nombre de los bohemios, comunidades gitanas que migraron de la actual República Checa a Francia, estableciéndose en barrios populares como Montmartre en París, en el que los artistas que lo habitaban comenzaron a interesarse por sus formas de vida, alejadas de las algunas de las convenciones y elementos del orden social hegemónico.

Estos grupos, relacionados con lo marginal, serían considerados parte del lumpen – proletariado, espacio social que inspiró a gran número de artistas que encontraban en las formas de vida de estas personas, entre las que también se encontraban las prostitutas o los delincuentes, inspiración e incluso espacio de comodidad en unas vidas desclasadas o que se habían desprendido de su clase de origen. Pedro G. Romero afirma que estas formas de vida todavía hoy, encuentra su réplica en las llamadas “clases culturales”. Nomadismo, inestabilidad o precariedad son rasgos que podrían asimilarse a estos grupos sociales.

Otras notas: nombres, obras, conceptos:

  • “Coplas mecánicas” de Juan de Mairena.
  • Antonio Mairena y José Meneses, cantaores (Juan de Mairena, Jorge Meneses, heterónimos de Antonio Machado).
  • Elio Gómez: artista gitano en el marco del Surrealismo y el Futurismo.
  • Modernismo hispano equivalente a Simbolismo francés / Vanguardias anglosajonas.
  • Ultraísmo.
  • Bolcheviquismo.
  • Generaciones del 98 y del 27.
  • Concurso de Cante Jondo de Granada, celebrado en la Alhambra en 1922, organizado por Federico García Lorca y Manuel de Falla. Constituyó uno de los primeros “ensalzamientos” del flamenco y
  • su reconocimiento como arte y cultura populares que debían ser valoradas y protegidas.
  • Estudios postcoloniales del sujeto gitano.
  • Flamenco y toxicomanía.
  • Trapos, pollos, mocos, trap y traperos.
  • Textos Nietzsche vs Wagner. El héroe: destrucción y dilución en la colectividad en Nietzsche, encumbramiento de Cristo en Wagner.
  • Francis Picabia ”Máquinas y españolas”.
  • Zarzuela: “La Gran Vía de Chueca” Y “Jota de la rata” (texto de Nietzsche).
  • “Sobre el fandango” de Agustín García Calvo.“La filosofía en el jukebox” de Peter Szendy.
  • “Las lenguas y los pueblos” de Giorgio Agamben.
  • Ópera “Hache” la bomba atómica en las letras de los Carnavales de Cádiz.
  • Pericón y la explosión del polvorín de Cádiz.
  • “Alosno, palabra cantada” de Manuel Garrido Palacios.
  • “Geografía del cante”, serie de RTVE.
  • “La Noche” de Jacques Rancière.
  • Marx: el lumpen colaboracionista de la hegemonía.
  • Cantaorxs y músicxs flamencxs: Antonio Mairena, José Meneses, Rancapino, La Piriñaca, Manolo Caracol, Manuel Torres, Chocolate, Paco Toronjo.